Por Bettina Serrano


Una de las enseñanzas básicas de la ciencia política es que la realidad política es siempre multifacética, y que en la dinámica de su actividad puede distinguirse entre dos fases: una agonal y otra arquitectónica. La primera comprende lo vinculado con la lucha por alcanzar y conservar el poder; del otro lado, la faz arquitectónica se refiere a la tarea que se lleva a cabo desde el poder para diseñar y ejecutar los planes de gobierno.

En la provincia del Chaco -Estado gobernado por el justicialismo desde hace 12 años- el cuadro de situación social, económica, cultural, e institucional se encuentra en el cenit del desastre: sistema de salud calamitoso, educación en situación funesta, sistema energético al borde de la quiebra, seguridad colapsada, paupérrima institucionalidad, etc., consecuencias de un gobierno peronista corrupto -ergo, kirchnerista- que son por naturaleza una máquina de generar ilusiones, mundos paralelos y relatos fantásticos dentro y fuera del poder (sólo recordar que, hace un par de años, el INDEC indicaba que en nuestra provincia no había desocupación ni pobreza). Ante tal situación, es necesario un cambio de rumbo político en los próximos comicios, y para ello ya se comienza a diagramar la faz agonal de la política vernácula.

Alcanzar el poder implica un trabajo complejo de ingeniería política. Y haciendo un paralelismo con la ingeniería civil, un edificio se construye con fundamentos sólidos, cuyas bases serán el sostén de la futura edificación, mientras más fuertes sean, la edificación será más segura. El momento de la construcción de los fundamentos de un proyecto político se da en la faz agonal. Ese momento es ahora.

La juventud del centenario partido, en sus distintas vertientes (JR, Franja Morada), se ha caracterizado por defender grandes ideales a lo largo de su historia. Es menester la participación de la misma en el andamiaje del proyecto porque la juventud, con su propio peso específico, tiene el material natural para fortalecer los fundamentos de un proyecto político. No necesariamente me refiero a la juventud en el sentido cronológico, sino más bien, en el sentido de puntos de vistas alternativos, de entusiasmo, de energía por la acción. Los jóvenes cuyos ideales expresan inteligentemente el devenir constituyen una nueva generación, que es tal por su espíritu, no por sus años. En palabras de José Ingenieros: cada vez que una generación envejece y reemplaza su ideario por bastardeados apetitos, la vida pública se abisma en la inmoralidad y en la violencia”. Por eso es hora de que los jóvenes empuñemos la antorcha y pronunciemos el verbo: es nuestra misión renovar el mundo moral y que el pueblo ponga sus esperanzas en nosotros con anhelos de ensanchar los cimientos de la justicia, libres de dogmatismos, pen­sando en una humanidad mejor. Las grandes crisis ofre­cen oportunidades múltiples a la generación incontaminada, pues inician en la humanidad una fervorosa refor­ma ética, ideológica e institucional.

Estos son solo algunos elementos imprescindibles para la elaboración de un proyecto político con cimientos fuertes, y que deben necesariamente complementarse con las personas con experiencia en la vida política de nuestra provincia; saneando los sedimentos que tanto atrasan y obstaculizan el propósito superador en base a los principios históricos de nuestro partido; diseñando, proponiendo y defendiendo políticas que tengan como objetivo la felicidad del hombre considerado en todos sus aspectos y manifestaciones; erigiendo a la educación en sus distintos niveles incluida la formación permanente y a la investigación científica como los pilares fundamentales de inclusión social, de realización cultural y de progreso económico para alcanzar mejores niveles de vida que garanticen la igualdad de medios y de posibilidades de desarrollo en todos los lugares y a todos los habitantes de la provincia del Chaco; y estableciendo planes y políticas de largo plazo para crear las condiciones de predecibilidad y confianza requeridas para concertar los esfuerzos y las actividades públicas y privadas necesarias para un desarrollo con justicia, armónico, eficiente y sostenible de las potencialidades de nuestro Chaco en beneficio de todos sus habitantes. La lucha contra la pobreza y la generación de empleo han de ser metas permanentes, así como la erradicación de los privilegios que agravian con su carga de injusticia el bien sagrado de la dignidad del hombre y la solidaridad imprescindible para promover el bienestar general.

Estos ideales solo deben ser ejes cardinales en la faz agonal del proyecto político de la UCR, de manera de dar esperanza a un pueblo tan postergado. Solo se puede fortalecer los fundamentos de esta edificación con la participación real y concreta de la juventud en la toma de decisiones, y asegurando la energía para poder concretar estas metas. La participación de la juventud se debe sentir en todos los rincones de la provincia, siendo protagonistas en la acción electoral, defendiendo el lugar con entusiasmo y osadía, que, por su propio peso, le corresponde a la juventud.

Como dijo un gran sabio: “el joven que piensa y trabaja es optimista; acerca su corazón a la vez que eleva su entendimiento. No conoce el odio ni le atormenta la envidia. Cosecha las flores de su jardín y admira las del ajeno. Se siente dichoso entre la dicha de los demás. Ríe, canta y juega, ama, sabiendo que el hado es siempre propicio a quien confía en sus propias virtudes generadoras”, se debe aprovechar estas potencialidades para que el radicalismo recupere la provincia del Chaco y lograr salir de tanta pobreza y atraso estructural, porque quien pone bien la proa, no necesita saber hasta dónde va, sino hacia dónde.

Es el momento de la faz agonal, la fuerza de la juventud hará que el proyecto coherente con sus ideales sea llevado a la práctica en una fase posterior, en una potencial fase arquitectónica.

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